30 agosto 2010

INCEPTION

El martes pasado salí a las once de la facultad con una idea fija en la cabeza: ir al CINEMARK de Bulnes y Beruti a ver EL ORIGEN. ¿Por qué? Porque me quedó el remordimiento del primer cuatrimestre, donde hubieron MUCHOS estrenos que me moría de ganas de ver en el cine, y entre una cosa y otra no encontraba el momento, por lo que pasaron (ejemplo: Robin Hood, Iroman 2, El Príncipe de Persia, etc.). Cuestión que llegué a casa, prendí la compu, me fijé los horarios (el de las 14:50 me gustó... ahh, sí, yo soy de las que van al cine al horario de los viejos y los días inusuales), almorcé, y me fui.

En la sala, creo que éramos 5 personas. Mejor, IMPOSIBLE.
Y encima pasaron avances buenísimos (nada de propagandas pelotudas), incluido el de HARRY POTTER 7... Cuestión que la película no había empezado, y yo ya estaba feliz.


Además, el simple hecho de ir a ver una película de Christopher Nolan, a quien admiro muchísimo por su calidad como director, ya me generaba una emoción particular.


En fin, lo interesante es que me pasó algo muy curioso. Desde muy chica, siempre me gustó flashear con los temas psicológicos, los sueños, las coincidencias... no sé, se me ocurrían ideas extrañas que intentaba conciliar en hechos ficticios (una escena, un relato) dado que en la vida real, aparentemente, resulta imposible. Entre esos flasheos, una vez pensé en lo zarpado que sería poder compartir un sueño con otra persona; es decir, dormir pero, en vez de que ocurra ese individualismo propio de los sueños, seguir conectados. Que, en vez de cerrar los ojos y decirle adiós al otro para hundirnos al mundo privado de los sueños, sea posible soñar un mismo sueño.

Sí, un flasheo.

Pero eso no es todo. También pensé en lo interesante que sería poder armar el propio sueño. Muchas veces me pasa que, antes de dormir, me quedo pensando en algo específico, ya sea un hecho real, algo que me imagino, una escena de una película o un capítulo de un libro, no sé... pero luego no sueño con eso, sino con situaciones muy distintas... o a veces no sueño nada. Pocas son las ocasiones en que logro soñar algo que estuve pensando durante el día. Por eso, siempre creí que sería muy interesante lograr mentalizarse para soñar con aquello que anduvo rondando por nuestra mente; lograr "crear el contexto del sueño", la situación, pero que luego éste tenga su propio rumbo, desconocido para nosotros, los protagonistas... como ocurre, en pocas palabras, con los sueños.

Sí, otro flasheo.

En fin, imagínense que, luego de años y años de pensar e imaginar este tipo de cosas, de golpe una persona va al cine, se sienta en la butaca con la intención de ver una película que seguramente esté buenísima dada la calidad de actores, director y género, pero sin saber demasiado acerca de la trama... y de golpe, a medida que la historia avanza, comienza a darse cuenta que la idea central de la misma (quitar y meter ideas) está conformada con otras tantas ideas que, curiosamente, se trata de las mismas que a esta persona, alguna vez, hace muchos años, se le pasaron por la cabeza...

¿SUEÑO? ¿O REALIDAD?


1 comentario:

. dijo...

como liniers, ya son dos personas que tramaron algo respecto a «el orgien»... que enlaces! en fin, muy buena peli